sábado, 16 de junio de 2012

Cada centímetro de piel

Cuando conoces a una persona las caricias con las manos son burdas. Con apretones apasionados, violentos y seguramente ricos.
Cuando la persona te importa mas de lo normal la caricia a su mano es sutil. Pasas los dedos casi rozando. Sin ejercer presión. Las puntas de los dedos apenas tocan su mano, al igual que la palma, lenta y cariñosamente. El dorso de la mano también le toca. Pasa por su palma, por su muñeca hasta el codo y regresa a su mano. Le tocas su carita con gran cuidado de a misma forma, siguiendo cada curva. Sus labios. Ahhhhh hermosa sensación.
Una electricidad recorre todo el cuerpo de ambos. Es tocar cada centímetro de piel, cada centímetro de sensibilidad.
Esas caricias pueden pasar a desgarrar la piel, lentamente y con el ardor del cariño.
Pero hay personas tan comunes que ni llegan a sentir una caricia. Solo es tocar y mallugar.
Otras que con esas caricias no solo llegan al éxtasis, sino que se conectan y llenan su alma.
Yaljá

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