miércoles, 31 de octubre de 2012

Truco o Trato, muerte o vida

En la Víspera de todos los Santos que se celebra en los países anglosajones y es cuando se acorta el camino que une este Mundo con el Otro. Los espíritus buenos y malévolos pueden cruzar con facilidad e interactuar con las personas vivas.
Esos espíritus malévolos van de casa en casa pidiendo truco o trato. Si una persona aceptaba el truco, el espíritu maldecía su casa y en un futuro llegan las calamidades. Lo mejor es hacer un trato no importando el costo.
Actualmente se ven en las calles a niños disfrazados de cualquier cosa pero a fin de cuentas representan a los espíritus malévolos que en este caso sólo piden trato. Es decir piden dulces.
Por otro lado, para México se tiene el Día de los Muertos que coincide con la Víspera de todos los Santos (Halloween) y con el Día de los Fieles Difuntos. Teniendo un origen prehispánico donde la esencia de la celebración es la de la muerte y en consecuencia el nacimiento. Donde un fin da un nuevo comienzo. Poco a poco con la dominación Española, se fue matizando a un significado mestizo. Hoy en día la celebración consiste en ofrendas de alimentos y adornos donde los vivos conviven con sus muertos. Hay un contacto entre la muerte y la vida. Un respeto intrínseco en la cultura.
Algunas veces escuchamos comentarios donde se dice que las tradiciones se pierden, como por ejemplo que el Halloween está sustituyendo al Día de Muertos.
Pero pensemos que antes de los Españoles, los pueblos en México y Latinoamérica tenías sus propias tradiciones que fueron sustituidas o asimiladas por las de los conquistadores. Pero no del todo se perdieron. Más bien se adaptaron y se mezclaron.
El resultado de ese proceso fue un enriquecimiento cultural, muy propio de cada región que proporciona una identidad actual.
Hoy en día por los medios de comunicación y tecnología, las culturas no están tan distantes y aisladas. La Víspera de todos los Santos es tan popular, definitivamente tan comercial. Pero esto es parte de una asimilación cultural y es el resultado de las mezclas, ¿qué no podría servir para enriquecer más nuestra cultura?
Decir que "los viejos tiempos fueron mejores" es un síntoma de un estancamiento ideológico y que no se aceptan las nuevas cosas. Los tiempos actuales, con sus defectos y virtudes son tan buenos como los de antaño o como los de tiempos futuros.
¿Qué tenemos ahora? una vida presente que hay que vivir con las tradiciones actuales y abiertos a lo nuevo.
Vivir ahora con nuestros muertos que nos han dado la base cultural de nuestra identidad.
Yaljá

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El insignificante humano

Una infinidad de minutos pueden parecer agobiantes y confusos. Pero cada segundo es un momento extraordinario y nuevo; que pueden utilizarse para recordar los anteriores y ser consciente de los momentos vividos que justifican el simple hecho de estar vivo y que ha valido la pena estar en este mundo.
El truco es el saber observar. Como cuando uno está acostado en un césped, y ves pasar una hormiga con movimientos aparentemente erráticos. Por supuesto que no se aplica el "ahí va la hormiga con su paraguas y recogiendo sus enaguas..". Es mucho más. Un ser  tan pequeño y tan complejo, un ser vivo que tiene sus características y cualidades. Fisiológicamente tiene sus órganos, su sistema nervioso y su forma de vida. Busca fuentes de alimento y marca el camino que deben seguir sus compañeras. Su hormiguero es extremadamente complejo, tiene una vida en sociedad, con hormigas especializadas. Su consciencia no está desarrollada es un animalito medio simple. Tal vez su tiempo de vida sea corto pero cuantas cosas hizo, que valió la pena su existencia y se es muy importante.
Las personas tienen un nivel de inteligencia mucho mayor que una hormiga, un sistema nervioso extremadamente complejo una visualización de la vida mucho más profundo. Entonces, ¿qué tanto puede ver una persona? lo que quiera ver sería la respuesta.
Nuestra existencia como persona, como humano podría tener un simple objetivo: ser feliz. Lográndolo se abren las puertas a sentir más, a observar más, a dejar una huella permanente en este mundo. No es un huella física es una huella en las personas que le han conocido y con las que ha compartido su felicidad.
Somos como pequeñas hormigas que aparentemente somos insignificantes en un enorme mundo, pero nuestro paso por él deja ese granito de arena que hace que seamos tan importantes.
Que seamos seres divinos.
Yaljá

viernes, 24 de agosto de 2012

Paseo por la vida

Desde las alturas puedo observar la vida.
Veo los detalles.
Veo los sentimientos.
Veo el alma de la gente como brilla, como se apaga y renace con dulce inocencia.
Bajo del cielo, y me acomodo en las alturas de una torre de una iglesia. A mi lado me acompaña una cruz de piedra fría y sin esencia.
El viento frío rasga mi rostro y sonrío. Una sonrisa burlona y descarada.
Los pensamientos son variados y vanos. Dinero, posición, lujuria. Pensamientos pecaminosos y sin sentido.
Los niños es otro asunto, inocentes, sin preocupaciones. Sus pensamientos son felices, su corazón es feliz, su alma está llena de vida. Benditos niños.
Sólo espero a los elegidos. Que sus vidas sin sentido sean mías. Pronto serán míos, serán míos sus rencores, sus tristezas y remordimientos. Serán alimento de los perros y les convertiré en seres con inocencia infinita. Seres felices.
Yaljá

miércoles, 1 de agosto de 2012

El viento de mariposas

Como un sueño, recostado en un prado inmenso, solo. Nada de árboles, nada de flores ni otra vegetación que no sea un césped. A lo lejos se escucha el canto de los pájaros. Invisibles y fantasmales. El viento acaricia mi piel al ritmo de mi respiración. Suave. Profunda.
Nada me inquieta. Solo es la tranquilidad que se puede tener en un sueño.
Las nubes se mueven lentamente, cambian su forma a cada instante. Cubren el cielo y en ciertos momentos dejan al descubierto al sol o al cielo azul.
Han pasado horas, no! no!, tal vez días o tal vez años enteros en mi contemplación de ese mundo tan tranquilo. El tiempo ha perdido su significado.
Algo sucede, mi cuerpo entero se estremece. Mi ropa, toda negra es como parte de mi piel. Observo tranquilamente como mi cuerpo se va disolviendo, se va convirtiendo en polvo que se lleva el viento. El polvo se convierte en pequeñas mariposas negras que se van, que me abandonan. Que me abandonan como lo hace mi vida.
Yaljá

Camino a la locura

Una roca cerca de la orilla del mar sirve como asiento para que descanse y se sumerja en sus recuerdos.
Los pies desnudos tocan juguetonamente el agua complaciente y tibia. La noche le rodea en la luz plateada de la luna. Los reflejos en el agua le dominan. Aparecen uno aquí, otro allá.
Su mirada se pierde en el agua. Los días pasados se pierden a cada instante y el odio se desvanece en el tranquilo mar y se acerca a la locura.
Yaljá

martes, 31 de julio de 2012

Viaje celestial

Aguas cristalinas en movimiento por el viento cálido. Boca arriba yace tranquilamente en un sueño sublime. Sus labios rojos y carnosos esperan un beso de esperanza. Sus ojos miran la negrura del infinito tras los párpados. El movimiento de las olas pierden y diluyen su sangre. Viaje sin retorno en una cama celestial.
Yaljá

La cruz y el cuervo

Sobre una lapida de cruz un cuervo más negro que mis ojos picotea sin cesar la piedra.
Frente a la lapida estoy arrodillado y agachado. Tapo mis oídos para no escuchar esos temibles graznidos y picoteos.
Más cuervos se acercan y cantan su desprecio por mi. A cada sonido aprieto más mis párpados y muecas de dolor aparecen. Mis alas están dañadas. Nunca podrán llevarme al cielo otra vez.
Mis ojos ya no están. Huecos vacíos y negros les remplazan.
Sepultados están mis recuerdos y sentimientos. Muertos yacen bajo mis pies. Mi vida eterna es mi futuro.
Yaljá

miércoles, 11 de julio de 2012

La caída del cuervo

... desde el nido del cuervo se contempla un horizonte oscuro, nubes cargadas de lluvia. Un mar poderoso descargando su majestuosidad contra la playa con rugidos infinitos.
La lluvia cae sin tregua con resplandores estruendosos que abren la oscuridad y dejan ver las furiosas olas.
40, 50 metros hasta las afiladas rocas. Veo el vacío, veo mi naturaleza desde la orilla del nido. Mi cuerpo húmedo se balancea en pequeños movimientos. Cierro los ojos y me dejo caer.
El viento de lluvia acaricia mi piel en la caída. Me acerco rápidamente a las rocas que me esperan para alimentarse de mi sangre.
En el último momento abro mis negras alas que me jalan hacia el cielo. Planeo y gano altura. Me dirijo a mar abierto, tal vez a un par de semanas de viaje. Pero siempre con la mirada al horizonte, hacia el mar. Siempre en el aire.
Yaljá

domingo, 1 de julio de 2012

de sueños

Una descarga de desesperación contenida en la bebida que es el pasaporte a la inconsciencia. Los sentidos se nublan tanto como la razón.
El viaje comienza.
Ningunas alas. Ningún cielo.
Solo la negrura de los sueños.
De pronto, el despertar. Una esquina, son las calles de una ciudad, no hay personas a la vista pero ahí están. Se sienten.
Se mira las manos y son traslúcidas. Es invisible. Una niña pequeña se acerca, extiende la mano para alcanzarle y ella hace lo mismo.
Con su pequeña mano le toma su dedo indice, trasparente y frío.
Su expresión es de alivio,pero no dura mucho. La niña le dice "estas muerto".
Yaljá

jueves, 28 de junio de 2012

Sueños del cielo

Anhelo volver a tener unas alas enormes y negras. Sentirme libre en el cielo. Sin preocupaciones, sin temores, ni sentimientos. Solo la emoción de ser libre en un vuelo sin destino. Sentir el viento y la lluvia en la piel. Sentir como la piel reacciona y se eriza. Sentir la vida de la libertad, sin vacíos.
Está noche será mi sueño.
Yaljá

lunes, 25 de junio de 2012

Sentir paz

Entre las neuronas ocurre una conexión eléctrica sutil que da vida a los pensamientos, recuerdos, acciones y mucho más cosas.
Cuando moléculas de alcohol entran al torrente sanguíneo, pasan por el cerebro y se alojan temporalmente entre las neuronas. El resultado es que las conexiones eléctricas entre neuronas se modifican. Se hacen lentas.
El movimiento se dificulta. El habla se pierde. Las ideas se distorsionan. El mundo se relaja y a veces sientes la paz.
Bendito mezcal.
Yaljá

Penumbra de mezcal

Hay cosas que no importa que tan bien las hagas, que tanto le eches ganas. Siempre terminan igual.
Si pones interés, si no lo pones, el resultado es el mismo.
El karma? El destino? Ninguno de los dos ni nada parecido. Más bien como la Luna dijo: "eres un imbécil". Sabias palabras que no tienen refutación.
Lacrimosa de un lado, mezcal del otro en penumbra de nunca más. Que adecuado nombre.
Yaljá

sábado, 16 de junio de 2012

Qué más da?

Fin de semana, madrugada. Un tapete, varios cojines. La sala en penunbra. Un modular potente. Hocico en turno, tequila y cerveza. Buena platica. Qué más da? Tan llenador de los vacíos. Diferentes formas de desnudar los secretos en una oscuridad lluviosa. Risas sin sentido por el tequila o por las verdades incoherentes? Qué mas da? Los fracasos persiguen pero ahí están y son parte de la vida.
Los días siempre deberían ser noches. O qué? Es mi síndrome vampirico? Cierro los ojos y movimiento al ritmo hipnotizante de hocico. Extraña y sanadora sensación.
Estoy vivo? Hoy si y mañana probablemente también.
Hocico hocico hocico....
Yaljá

Cada centímetro de piel

Cuando conoces a una persona las caricias con las manos son burdas. Con apretones apasionados, violentos y seguramente ricos.
Cuando la persona te importa mas de lo normal la caricia a su mano es sutil. Pasas los dedos casi rozando. Sin ejercer presión. Las puntas de los dedos apenas tocan su mano, al igual que la palma, lenta y cariñosamente. El dorso de la mano también le toca. Pasa por su palma, por su muñeca hasta el codo y regresa a su mano. Le tocas su carita con gran cuidado de a misma forma, siguiendo cada curva. Sus labios. Ahhhhh hermosa sensación.
Una electricidad recorre todo el cuerpo de ambos. Es tocar cada centímetro de piel, cada centímetro de sensibilidad.
Esas caricias pueden pasar a desgarrar la piel, lentamente y con el ardor del cariño.
Pero hay personas tan comunes que ni llegan a sentir una caricia. Solo es tocar y mallugar.
Otras que con esas caricias no solo llegan al éxtasis, sino que se conectan y llenan su alma.
Yaljá

jueves, 14 de junio de 2012

Puntos de encuentro

¿Dónde está el inicio y dónde está el fin? Pregunta que tiene una infinidad de respuestas o no tiene una respuesta. Todo depende del punto de vista.
En esa inmensidad de espacio hay una gran cantidad de seres moviendose en sus vidas a través del espacio y tiempo. En ocasiones esas vidas se tocan. Remueven y golpean brutalmente sus vidas. Cambiando sus destinos. A veces sus vidas empiezan a brillar, se vuelven hermosos y empiezan a girar entorno a sí, eternamente juntos.
Pero la mayoría de las veces esos dos astros se tocan, cambian sus vidas y no tienen la suficiente atracción para mantenerse juntos por mucho tiempo y cada uno sigue caminos diferentes, con sus trayectorias originales modificadas. A veces ambos o alguno de ellos deshechos, agrietados, dañados y hasta con el tiempo sólo desaparecen en la negrura de la soledad.
Ese breve instante, en ocasiones es suficiente para hacer brillar a uno de estos seres. Se encuentran y se alejan, ese punto en el tiempo no era el preciso para tocarse y la oportunidad se pierde.
Yaljá

jueves, 7 de junio de 2012

Joyas en un mar mediocre

Eres un desquiciado, satánico. ¿Cómo puedes pensar tantas cosas tan degeneradas y locas? Tus padres debieron de tener dañados sus genes de tanta perversión. Debes de estar encerrado en un manicomio. ... Ahhh excelentes halagos, que significan que estoy siendo Yo. Viajamos en el metro, por la ciudad, en cualquier lugar, vemos a la gente vestida formal, informal, con todos los colores posibles. Su aspecto, peinados. Das un vistazo a cualquier lugar y en general todos iguales, nada que sobresalga. Simple moda quizá. Pero no, se que no solo es por la moda.
Cuándo aparece alguien vestido "estrafalariamente", con una apariencia diferente a la de los demás, la gente voltea a verle, le critica, le juzga inmediatamente y lo cataloga de desadaptado o cosas peores.
Personas que aparentemente son iguales a los demás, pero sus pensamientos e ideas son diferentes y las expresan sin miedo sin importar que tanta violencia y degeneración tengan. La demás gente al escucharlas retuercen el ceño y le juzgan como un loco.
Son simples puntos de vista. Gente extraordinaria que ve al mundo diferente y que siente con cada partícula de su ser.
¿Quién puede decir lo que es bueno y lo qué es malo?, todo queda y depende de tu educación de que tan abierta tienes tu mente para analizar y aceptar nuevas ideas. Temas muy complicados.
Joyas que están en un mar de mediocridad. Tú, ¿qué eres?
Yaljá

sábado, 26 de mayo de 2012

Sonrisa

En un momento tan sombrío apareció con una sonrisa de comprensión. Sus alas blancas, enormes y poderosas, cubrieron la luz cegadora y ardiente del sol y con sus palabras redimió los remordimientos.
Su compañía alejo la soledad y sus ojos oscuros penetraron el alma, dejandola desnuda y pura.
Pero el vacío no desapareció, se hizo soportable. Las heridas físicas sanan lentamente, dejando cicatrices de abandono.
Divino ser entre humanos crueles y traicioneros. A veces como víctimas, a veces como viles. Pero siempre su tierna sonrisa.
Yaljá


domingo, 20 de mayo de 2012

Estrella

Ha atravesado el umbral del tiempo, un mar infinito de espacio. Frío y lleno de soledad. Con paciencia mira el vacío. Envidia las luces, lejanas y fuera de su alcance. Que ni siquiera saben que existe.
El tiempo ya no tiene significado. Ya no recuerda cuando fue abandonado, ni porque esta roto.
En ocasiones percibe el polvo estelar con un aroma delicioso y olvidado. Recuerdos perdidos de su vida pasada.
Sin darse cuenta su origen se acerca. Violento e imponente. El miedo le invade en cada molécula, le inmoviliza, le quema las entrañas. Sus recuerdos vuelven y el miedo aumenta.
Su vida arde, se quema. Una agonía desconocida se hace presente y los recuerdos no importan, su vida no importa. El dolor se va.
Su cuerpo brilla con luz propia y deja sus partículas en el camino. Llenas de su calor y existencia.
Rápidamente cae y su conciencia va desapareciendo en su luz cegadora. Todo se quema hasta no quedar nada y ahora es feliz.
Yaljá

martes, 15 de mayo de 2012

Encabezado de sentimiento

Cuando tienes una cita con alguien, claro depende de con quien sea. Si es una persona que te importa, que te gusta, que tienes sentimientos, entonces te emocionas, sientes mariposas en la panza. Es una sensación rica y gratificante.
Un mensaje al cel, un correo, una llamada y ver su nombre en la cabecera es motivo de esa emoción. Te roba tus pensamiento y lo aceptas con gusto.
Esa emoción puede durar mucho tiempo y depende de la fuerza de esos sentimientos. Por supuesto que cuando le vez la emoción se multiplica millones de veces. Que rica sensación.
En contraste con la demás gente, incluso amigos. Sus mensajes llegan a tu cel y a veces producen una sonrisa y sabes que son tus amigos incondicionales. Pero no se compara con una emoción como la del ser querido.
Que tragedia cuando te abandonan. Ahhh desesperación histérica. Se extraña todo, incluso esa loca reacción al ver su nombre en el encabezado del mensaje o de la llamada.
Yaljá

lunes, 14 de mayo de 2012

Lluvia y relámpagos

... Zero the hero de fondo a todo volumen y afuera un lluvia intensa con relámpagos incluidos. Iluminando el cielo como una sabana que es rasgada con las luminosas uñas de Dios.
Un welcome to the show.
La lluvia golpea el toldo con fuerza rítmica que solo es apagada por la música estridente. Una velocidad de 130 y el lema internacional de "abrance putos!!!" en el carril de alta. El volante bien apañado con ambas manos y los sentidos a tope, viendo a cada wey, previendo acciones, adrenalina fluyendo en descargas.
Tal vez no es mucha la velocidad pero el no ver ni madres, eso ya debe de contar. Al menos se ven los cuartos de los demás autos y trailers.
¿Porqué hacer esto? Porque puedo.
Noche de caos, momentos en que la naturaleza muestra su grandeza y su belleza, e insignificantes seres como yo intentando hacer su propio caos artificial con una máquina.
Al final, un asfalto mojado, arboles rebosantes de vida. Una noche tranquila, limpia, con una entrada a la urbanidad llena de colores y múltiples reflejos. Total tranquilidad y mi cuerpo vibrando de emoción ante tal belleza caótica.
Lluvia y relámpagos divinos.
Yaljá

jueves, 10 de mayo de 2012

Mi caída

Un gran silbido en los oídos. No se cuanto tiempo llevo cayendo. No recuerdo porque caigo, no recuerdo mi pasado.
Mi vista se aclara, es el atardecer o tal vez el amanecer.
Mi cuerpo desnudo se quema con el frío y un dolor inmenso en la espalda. Mis gritos de dolor empiezan a cubrir el sonido del viento mientras mi piel se desgarra y la sangre se pierde en el cielo.
Extremidades crecen en mi espalda.   Se inyectan mis ojos de sangre y el dolor sublime los convierte en un negro profundo.
Las extremidades se convierten en unas alas enormes, negras y poderosas.
Siento cada centímetro de la piel. Cada molécula de mi cuerpo arde y está viva. Mi letanía de la caída despierta y explota en un solo instante de tiempo. Mis alas se abren y detienen mi caída.
Ahora es de noche, la oscuridad lo cubre todo, pero lo veo todo. No siento nada, ni miedo, ni felicidad, ninguna emoción. No siento remordimiento por los ángeles asesinados. Solo soy libre.
Yaljá

martes, 8 de mayo de 2012

Cansada del cielo

"Luna confusa
cansada del cielo
que agonizas entre plumas
de ángeles muertos
y hasta ahí
la risa llega a su fin"


Musa en el tiempo pintada de amarillo y en ocasiones de blanco o azul. Diosa en un mundo de infieles que prometen en tu nombre. Tu hogar rodeado de envidiosas luces lejanas con ausencia de color.
Cada noche te buscan alzando sus miradas. Hipnotizante mirada que congelas sus movimientos y les permites soñar, les permites amarte y adorarte. Mal sana influencia que pones grilletes a los enamorados. 
Tus lagrimas curan cualquier mal, tus lagrimas caen al mar con tremenda luminosidad dejando una estela al quemar las ilusiones y esperanzas. Siempre eterna, maravillosa y amada.
Pero a fin de cuentas Diosa.


Para Dy.
Yaljá

lunes, 7 de mayo de 2012

Performance

En algún lugar y en algún tiempo próximamente lejano, buscando un lugar nuevo para cenar. Cerrado, demasiada gente, para chochos, demasiado nice, tacos (ah no mames como que tacos, si me gustan pero no es el momento), en resumen puro lugar que no atrae para cenar. Todos esos lugares son comunes, sin diferencias, bueno tal vez sólo el lugar.
Después de varias vueltas por ahí, la resignación a cenar en un lugar común había surgido. Así que, ¿Dónde cenar? ahí, un pinche lugar chiquito, con una entrada y escaleras hacia abajo, un par de mesas en la entrada con weyes y una vieja que parecían muy divertidos. Pues ahí.
Ya que nos acercamos, un lugar chiquito como siete mesas pequeñas en su interior. mucha gente parada y platicando pero al fondo una mesa libre. Pues va.
Todo empezó a parecer interesante. La vieja de la mesa de afuera, tenía el pelo negro azulado. Un azul atractivo y diferente. Una argolla en su ceja, wooow.
Dentro, los weyes, mmm woow, pinches weyes locos, desde gente vestida de manera casual, hasta weyes medio darketos.
El mesero era un wey flaco, alto, de negro, botas hasta las rodillas, lleno de percing y muy amable el cabrón. Nos trae el menú, cosas sencillas pero diferente nombre y preparación. Pido una hamburguesa con queso y otras madres, ahh eso si sin carne. Su nombre: "hamburguesa escarabajo", utsss, pinche nombre raro.
De repente la vieja de la entrada se nos acerca, facciones finas y bonitas, como de 25 años, ahh eso si, ella también usa botas darketas. Ya cerca nos dice, que va a empezar el show y espera que no nos incomodemos. Creo que se da cuenta que buscábamos un lugar para cenar y no para presenciar shows. Más tarde deduzco que esa vieja es la dueña del lugar.
La música de fondo era, mm no recuerdo como se llamaba el grupo, pero era entre gótico, trash, melódico, new, ahhh una música deliciosamente sensual y agresiva.
Ya con todos estos antecedentes parece ser que escogimos de churro el lugar adecuado para cenar.
El ruido de fondo, las conversaciones y la música desaparecen. Todos los weyes se abren (incluyo a las viejas), aparecen un par de cámaras, y de repente un monologo, un wey vestido de manera informal, rodeado con una línea de alambre de púas, a cada paso lento rasgando su ropa y su piel. Coronado de espinas. Su monologo hablaba de la opresión de ideas. Un monologo de 10 minutos, una cantidad de ideas de opresión y libertad. Sangre y pasión por un arte underground. Y, ¿la cena? a la chingada la cena, que se enfríe, estamos ocupados.
Termina el monologo con movimientos bruscos y violentos que muestran la libertad a las ataduras sin importar la ropa o la sangre. Todo termina en aplausos y una gran sonrisa del wey.
woow eso fue algo fuera de lo común, bien ahora es nuestro restaurante favorito con nombre clave: vamos al performance.
No siempre había show, pero a veces fueron vídeos, otras veces juegos elaborados con sombras.
y no olvidare a la dueña con pelo azul  y sonrisa embriagadora.
Pinches recuerdos que solo atraen la melancolía de vidas pasadas.
Yaljá

miércoles, 2 de mayo de 2012

Una noche sin nubes

Cuando el cielo está lleno de nubes y es un atardecer, los claros y oscuros se marcan formando figuras que sólo la imaginación y el inconsciente forman en el cielo. A cada momento las nubes cambian, nuevas formas se crean y se mueven.
Conforme avanza la tarde, los colores rojos y naranjas se dibujan en  lugares inesperados. El cielo arde y los angeles gritan al invadir la oscuridad. Deliciosa sensación al limpiarse el cielo azul oscuro y después negro. Luces estrelladas tintineando caoticamente.
Cada punto brillante tiene su propia historia. Donde la imaginación se incrementa y la soledad aumenta. Este mundo se hace pequeño y ya no es suficiente. El sentimiento de irse, aumenta. El futuro esta en el cielo. Esa fría oscuridad del infinito tan finito, tanto como los sueños de otros lugares extraños y desconocidos. 
El irse significa olvidar el pasado y ser feliz. 
Yaljá

domingo, 29 de abril de 2012

Benditas hadas

Cuando las hadas del tequila cantan en tu cabeza mientras ves el futbol. Pero no, todo el Día han cantado.
Manejas, caminas, gritas y mientras mareado, todo adormecido en los sentidos. Que sensación tan genial.
El tiempo pasa más rápido y pronto será de noche. Pronto ya no será día de descanso y serán días mejores.
Que importa si tienes mucha gente que te aprecia y te quiere, nada es suficiente, nada cura como quisieras.
Yaljá

Las comidas solitarias

Hay ocasiones. No, corrijo. Fuera del trabajo, los fines de semana y demás días que son parecidos, mis comidas son solitarias. La comida, yo y mis pensamientos.
Esto me recuerda tanto al señor de los patos. Llegaba a su casa, siempre solo y de los sitios mas agradables de su casa era el jardín. Lleno de plantas, muchas rosas y lo mas importante, los patos.
Regresando al tema, él siempre estaba solo. Su casa limpia. Todo ordenado. Las platicas se alargaban hasta que oscurecía. Y en esas ocasiones no estaba solo y lo disfrutaba.
Por otro lado, ya suelo disfrutar mis comidas a solas. Ya qué. Alguien me dijo que soy adaptable. Pero hasta que punto lo soy. No lo se.
Cuando estoy solo me he dado cuenta que soy huraño. No acepto los malos servicios. Los detalles son mi norma. Debo caerle gordo a la gente por esto. Pero no me importa, es parte de eso de ser adaptable, aunque constantemente me persiga el Nunca más.
Yaljá

viernes, 27 de abril de 2012

Regreso a casa

El número de la bestia en la radio en medio de un gran congestionamiento vial. Demasiados autos viajando en la misma dirección. Pero lo peor de todo es que todos vamos a la fabulosa velocidad de 10 km/hr y menos. Autos, camionetas y camiones de diferentes modelos y colores. Gente cansada u aburrida. Otras desesperadas. Aunque en realidad no me importan.
Ya pasaron varias rolas y al menos no me aburro.
Claxón sin sentido, nadie va avanzar más rápido por un pitido. Sirenas a lo lejos y cerca. Le subo mas a mi radio. El único pinche escándalo que quiero escuchar es el mio. Así es un regreso a casa.
Yaljá

Hogar dulce hogar

Alguna vez que anhelo llegar a los fines de semana, donde uno se olvida de todo el trabajo, la escuela, lo que sea que hagas. El estrés y la rutina se llegan a romper en esos puentes, en las vacaciones en todos esos días de descanso.
Pero a veces ciertas personas solo tienen su vida en el trabajo. Les fue mal en lo demás y sólo son buenos en el trabajo provocando que esos días de descanso se vuelvan torturas. Agradecen que el viernes esté tan cerca del lunes.
Llegan a su casa, muchas veces una casa solitaria a la que llaman hogar y ni siquiera viven en ella, solo duermen. Esos días quieren descansar y dormir sin sueños. Que locura y tormento en un mismo lugar, en un mismo tiempo. Fuerte y odiados momentos. 
De que sirven tantos contactos en sus agendas, cientos tal vez y a veces múltiples invitaciones a salir que no aceptan.
La sociabilidad solo la tienen en su lugar de trabajo o estudio o lo que sea. Podrían parecer vidas vacías, podrían parecerme vidas vacías. Pero quién se atreve a juzgar la vida de los demás? solo los tontos lo harían.
Yaljá

Amadas caricias

Le acorralas con una violenta caricia que recorre todo su cuerpo.
Se siente atrapado en un espacio estrecho sin poder moverse. Siente tu cuerpo tibio y pide el paraíso. Sin pensarlo le golpeas con tus besos hasta aturdirle. Tus uñas rasgan su piel dejando marcas que queman de placer y tu lengua recoge los hilos de sangre curando las heridas del pasado. Nuevamente le golpeas hiriendo su piel marchita que anhela la vida. Lucha por moverse pero esta paralizado en su éxtasis, el dolor y placer no le abandonan mientras tu lengua recorre sus muslo y costado, dejando un caminito de cariño. Su dependencia y su maldición que satisfacen la lujuria de vivir en su tormento personal.
Bien amadas caricias y besos. Un toque mágico de vida.
Después, después no estás, te has ido. La falta de tu presencia le inquieta y va creciendo un sentimiento de necesitarte. Primero molesto y después una hiriente ansiedad. Los tiempos consumen su vida, lenta  y dolorosamente. Abre las fuentes de sangre, pero ahora no hay quien recoja su vida que algún día compartió y ya no  le importa, deja que salga libremente y se funda con la tierra donde vive, como un tributo a su inocencia. Poco a poco la luz desaparece y la felicidad se incrementa. Roja vida que da la libertad deseada. Ya no necesita nada más, es feliz.
Yaljá

martes, 24 de abril de 2012

Armonías de mi mundo

Cuando no queda nada, la música es un refugio, de las miles de rolas solo unas pocas son adecuadas para uno y para el momento. Esas que no hacen recordar ni sentir, que son para mantenerte en el mundo por un tiempo. Tal vez por poco tiempo.
Subes el volumen y empieza a lastimar los oídos, tal vez hasta provocar un dolor de cabeza, pero la melodía y el dolor te cubre y te protege de los fantasmas que te persiguen.
Sublime música que trata de curar y no lo logra, sólo adormece los temores y las pesadillas. Ritmos caóticos y veloces que retumban en la piel, acarician el alma negra de los desgraciados y calientan lo que queda del corazón. Riffs decadentes que cortan la piel. Cada nota es acorde con cada hilillo de sangre resbalando por la piel. Dolor que adormece los pensamientos y abotarga los sentidos.
El mundo es tan pequeño y solitario. Donde existe la música hiriente y gratificante. Que puede haber más allá, sólo vacío y más negrura. Algunas estrellas brillantes tan lejanas que ni la música les alcanza. Algunas han visitado el mundo, pero roban tus sueños y te abandonan.
Lujuriosa eternidad de notas armónicas en el tiempo. Nunca más.
Yaljá

sábado, 21 de abril de 2012

Soy nadie y estoy a tu lado

...he vivido demasiado, he visto pasar el tiempo. No recuerdo el amanecer. He visto el alma de la gente, negras y llenas de odio, de envidia, llenas de amor e indiferencia. Almas con la locura del egoísmo.
Ante mi sus vidas se han marchitado, su recuerdo poco a poco se va olvidando hasta desaparecer. Eso es ser un humano. Sus almas son salvadas y descansarán con el arquitecto. Serán felices.
Otros somos condenados y no iremos a ningún lado. No recuerdo la sensación de ser feliz. Sólo soy un asesino de sueños. Los robos y los pisoteo frente a sus dueños que bajan su mirada. Nunca me ven a los ojos. Soy invisible y me muevo a su alrededor haciendo que se estremezcan. Que vuelva el miedo y les invada. Que se decepcionen de su ínfima existencia. Soy a quien adoras y llamas en tus sueños. Susurra mi nombre y estare a tu lado.
Yaljá.

viernes, 20 de abril de 2012

viaje al paraíso

... sientes su mano en tu rostro, ahhh la sensación más deliciosa que puede haber. Es sentirse querido y formar parte de su mundo. 
Una colisión de sentimientos que se funden en tu cuerpo y sientes más atracción y tu amor arde violentamente. Solo hay ojos para ti, se concentra en ti, hay palabras cariñosas que te derriten y simplemente sientes que le amas de una manera que no puedes ocultar y lo gritas de todas las formas posibles. 
Los abrazos son tibios, los besos son hermosos. 
Los cuerpos se funden y eres feliz. Sabias lo que se siente ser feliz? La respuesta es un NO absoluto. 
Sientes y sabes que te ama. No existe duda alguna.
Abres los ojos y esta oscuro,  pero los pájaros están haciendo sus ruidos matinales. Volteas a tu izquierda y derecha. Estas solo en tu cama, en tu habitación. Sólo ha sido un sueño. Sólo es un sueño y eso nunca sucederá en el mundo real. Eres un tonto.
Yaljá

jueves, 19 de abril de 2012

La espera en el tiempo

El tiempo pasa volando, al menos eso dicen por ahí.
Más bien el tiempo lo percibimos de diferentes maneras a lo largo del día o de mayores periodos como la semana, el mes, o el año. Todo depende de que estamos haciendo o que estamos sintiendo.
Si estamos trabajando en algo que tenemos que entregar a cierta hora, parece que el tiempo pasa muy rápido, pero cuando esperamos a que nos den un resultado de algo que es muy importante el tiempo se alarga, parece eterno.
En otras ocasiones, cuando se tiene una cita importante(del tipo que sea) y esta convenida a una hora específica; con tiempo preparamos nuestro camino para llegar al lugar, planeamos cuando debemos de encaminarnos a ese sitio. Si llegamos tarde, por cualquier cosa, entonces nacen emociones como la frustración. Pero es más impactante cuando se llega antes, porque empieza a nacer un nerviosismo, una desesperación por que ocurra la cita. Si a parte de la anticipación existe un retraso por causa de la otra parte, entonces ese nerviosismo se incrementa y hasta puede causar enojo y la tranquilidad no se da hasta mucho después.
Otra situación es cuando nos cancelan la cita. Puede causar desde un sentimiento de tranquilidad, porque no queríamos tener la cita porque inseguridad, porque no teníamos algo que mostrar de trabajo u otra cosa. Pero cuando si lo teníamos y necesitábamos esa cita, el nerviosismo pasa a ser enojo y a veces buscamos quien nos la pague. Estas dos posibilidades podrían ser las más sanas situaciones porque si resulta que no es enojo lo que sentimos y más bien es decepción. Ya valío madre. Esa decepción después se convertirá en tristeza y podría ser que la decepción nunca desaparezca y cambie muchas cosas que pudieron haber sucedido.
En resumen, tenemos los humanos y aproximaciones a humanos una pinche mente loca, aunque no se nos note.
Yaljá

martes, 17 de abril de 2012

La lectura

Leer un libro es abrir la mente a la Imaginación y el conocimiento. Prefiero la primera porque no hay justificaciones que analizar ni conocimientos previos.
Entre todos esos temas están los sobrenaturales, donde a los personajes se les dan atributos de dioses. Pueden volar, ser inmortales y hasta en cierto sentido justificar nuestros miedos.
Se crean seres fantásticos y a veces malévolos. Pero quien se atreve a decir que alguien es bueno o malo. A decir qué es el bien y qué es el mal.
De esos personajes se ha escrito de los vampiros, y las buenas historias por lo general tratan de dramas, donde el amor está presente. Dracula es un ejemplo de que su maldad esta regida por el amor. En su soledad y naturaleza asesina por mucho tiempo. Se va degenerando hasta convertirse en lo que es. Hasta que encuentra una reencarnación de su amor perdido. Llega el momento de sacrificarse a ser solitario por siempre. Pero el amor es suficientemente fuerte para superar todo y es liberado al final.
Es miedos a la oscuridad son grandiosos y dan cabida a las mas terribles historias.
Todo es escrito y compartido y cada oración es una alegoría al sentimiento y se forman las historias en la imaginación.
Afortunados son los que comparten su imaginación con libros tan buenos.
Yaljá

lunes, 16 de abril de 2012

Transformando los días

Platica y más platica. Días enteros que te visitan, mucha gente interesada en contar sus problemas, en qué utilizan su tiempo y demás. Se sienten bien, se desahogan, y hay que entenderlo. Hay que hacerlos sentir fuertes. Que son la autoridad en lo que hacen. En que son los mejores en el área en que trabajan.
Pero y yo qué? Absorbiendo todo. Transformándolo en buenas cosas. Ahhh un trabajo laborioso y sin recompensa. Solo la idea de que eres importante y ayudas a los demás. Y al final, por la noche sentir que ha sido un buen día pero no hubo ni una palabra de cariño para ti. Solo queda el deseo de enbriagarte y poder dormir y si despiertas estar con nuevas fuerzas y hacerlo de nuevo. Que buena y deliciosa es la vida.
Yaljá

sábado, 14 de abril de 2012

Recuerdos acumulados

Cuando uno ha vivido por mucho tiempo en un lugar, uno empieza a llamarle hogar. Conoces cada rincón de los cuartos, cada mueble. Vez como van apareciendo grietas o hasta manchas en las paredes. Restauras la casa y así se va manteniendo por mucho tiempo.
Cuando inicias un cambio en tu vida y llegas a una casa, por lo general no hay muchos muebles, pocas cosas. Algunos recuerdos de tu vida pasada.
Va pasando el tiempo. Hay cosas que nos regalan. Hay cosas que compramos, souvenirs de viajes. Muchas cosas diferentes. Cada una va ocupando un espacio en esa casa y se va construyendo un hogar a base de recuerdos y momentos. Compras un libro, el mundo se expande y cambia un poquito como lo ves. Lo guardas en el librero. Pero sabes que ahí están determinadas ideas, en una parte de esa casa.
Cada que entras a la casa reconoces los recuerdos y le llamas hogar. Continuamente hay que renovar ese hogar, a veces solo regalando objetos, otras tirandolos porque han perdido su valor. Y continuamente llegan nuevos
Hay ocasiones que esos recuerdos no llegan a la casa y durante años no hay gran cosa. Solo los muebles solitarios sin un toque de recuerdos sin nada, pero aun así uno le llama hogar. Un hogar solitario y vacío. Pero a fin de cuentas, tu hogar.
Yaljá

miércoles, 11 de abril de 2012

Pastillas

Resfriado de mierda que ataca mi cuerpo y es necesario buscar medicamento. Pastilla cada ocho horas, dice la caja. Perdí la cuenta y no recuerdo a que hora he tomado la mas reciente. Nueve treinta de la noche y hora de salir. Pero antes una pastilla. Llueve a madre un estacionamiento hacia pachuca. Empiezo a perder los sentidos y le subo el volumen a la musica. Creo que alucino un poco. Pinche gripe

Recuerdos nocturnos


Noches sin sueños, donde la locura está presente y las sombras bailan alrededor con gran frenesí. Los pensamientos van y vienen torturando la memoria. Dulces recuerdos de tiempos pasados que quedan como lapidas para recordar los fracasos.
Suave viento que baña el campo y quema mi piel sin piedad con sus aullidos  salvajes y violentos. Lugar donde los fantasmas personales vagan y se burlan del mundo, danzan y queman sus voces.
Los segundos pasan tranquilamente y son marcados en cifras repetitivas y binarias para el mundo.
Los segundos se acumulan y suman minutos y a su vez horas. El tiempo no es nada ante los recuerdos que en la mente duran un minuto  y en el mundo son horas. Realidad incoherente y sarcástica, burlona. Sólo una luz amarillenta y pálida rompe la negrura de la noche y cubre mi vida llena de lapidas y el anhelo de dormir y no despertar, ¡nunca más!.
Yaljá

lunes, 9 de abril de 2012

Motivo para estar


Lo más anhelado son las altas horas de la noche o tal vez mejor decir de la madrugada, cuando el cansancio domina y los pensamientos son incoherentes y el cuerpo pide a gritos dormir un poco, viajar y librarse del mundo vulgar. Donde no hay motivo para estar.
El viaje inicia, tibio, reconfortante, sanador, sin sentimientos buenos o malos. Los ruidos de fondo se van desvaneciendo, se van sustituyendo por los ruidos del muy particular cielo e infierno. Ruido conocido y desconocido. Por fin se logra la tranquilidad y el deseo de no regresar y la sensación de olvido se incrementan y dominan. No se necesita nada, ni un auto deportivo, ni una persona que te ame, simplemente no se necesita nada ni a nadie. Se es feliz. 
Sin avisar, sin pedir perdón por interrumpir un sueño profundo en el mar de la tranquilidad. Llega con un resplandor ardiente y sensual. Diosa que le perteneces, como una luna hiriente de recuerdos y melancolía. Un abrazo cálido y firme, uñas desgarrando su piel y dejando hijitos de sangre, gemidos sensuales de lujuria insana e inmortal. Aroma de poder sobre alguien libre y olvidado. Todo termina en fuego frío y cenizas de los recuerdos no vividos.
Algún momento no regresará y será su hogar y por fin será feliz y perfecto.
Yaljá

viernes, 6 de abril de 2012

Mundo Perfecto


… un cielo azul intenso, como los ojos de un mar tranquilo. Nubes juguetonas que forman figuras conocidas y misteriosas. El horizonte inmenso, sin fin. Donde se funden el cielo y la tierra. Una tierra cubierta de verde: pasto, hojas, pequeños árboles que viven y son felices.
El tibio viento rozando mi cuerpo. El aroma de las plantas inundando mis sentidos. Alrededor todo es vida. Una vida apacible. 
El sol tan brillante, tan poderoso, tan imponente pero que no me lastima al regresarle la mirada. Que mundo tan perfecto, es el Mundo de los Muertos.
Yaljá

Sombras


¿Qué pasa cuando no te sientes parte del mundo? cuando sientes que no tienes alas y deberías estar volando libre, cuando en un grupo eres invisible.
Pero no solo invisible para un grupo pequeño, sino para el mismo mundo. Cuando caminas por la calle, y resulta que eres como una sombra moviéndose discretamente sin que las personas te miren o se percaten de tu existencia. La música que escuchas, las películas que adoras son tan diabólicas y son tan diferentes a lo que escucha le gente común. Cuando eres el bicho raro y cuando te llegan a ver te hacen preguntas estúpidas: ¿Porque siempre vistes de negro?, “hoy te ves diferente, no se que sea. Tal vez el traje”. Es deprimente.
Pero en realidad, se es parte de las sombras, del misterio del mundo y de repente te asocian y dicen que eres misterioso. Pasas a ser esa lampara violeta atrayendo insectos indefensos y te apropias de ellos. En realidad se es poderoso, manejas los miedos de los demás. Puedes susurrar al oído “soy la locura y soy tu amigo. Si te atreves a acercarte y me tocas, nunca escaparas de mi”. 
Tus alas existen y puedes volar, y sueñas con despegarte de la vida para ser más poderoso y sensible. 
Serás un Emperador en la oscuridad.
Yaljá

miércoles, 4 de abril de 2012

Vera


En esos pensamientos oscuros es inevitable recurrir a los seres sobrenaturales y míticos. Esos seres nocturnos que poco a poco invaden el día y la vida. Vera es un cuento corto, donde se relata la historia de romance, donde cada palabra es una delicia de sentimientos y de locura de lo sobrenatural ...
Vera
A La Señora Condesa D’ Osmony
La forme du corps lui est plus 
essentielle que sa substance.
La fisiología moderna.
El amor es más fuerte que la Muerte, ha dicho Salomón: sí, su misterioso poder es ilimitado.
   Era una tarde de otoño en París, en estos últimos años. Alrededor del sombrío barrio de Saint-Germain, los carruajes ya iluminados, rodaban retrasados, después del paseo por el Bosque.  Uno de ellos se detuvo frente al portal de un gran y señorial palacete, rodeado de jardines seculares; la cimbra estaba rematada en un escudo de piedra con las armas de la antigua familia de los condes D’Athol, a saber: campo azulado con una estrella plateada, y la divida Pallida Victrix, bajo la corona ribeteada en armiño del tocado principesco.  Los pesados batientes se abrieron.  Un hombre de treinta y cinco años, de luto, con el rostro mortalmente pálido, descendió del carruaje.  En la escalinata, servidores taciturnos sostenían candeleros en alto.  Sin verlos, subió los peldaños y entró.  Era el conde D’Athol.
   Vacilante, subió la blanca escalera que conducía a esa habitación donde, la misma mañana, él había acostado en un ataúd de terciopelo y envuelto en violetas, entre nubes de batista, a su dama voluptuosa, su pálida esposa, Vera, su desolación.
   En lo alto, la dulce puesta giró sobre el tapiz; él deslizó el cerrojo.  Todos los objetos estaban en el lugar donde la condesa los había dejado la víspera.  La Muerte, súbita, la había fulminado. La noche anterior, su amada se había deslizado en placeres profundos, se había perdido en tan exquisitos abrazos, que su corazón, mellado por las delicias, sucumbió.  De pronto sus labios se tiñeron de un púrpura mortal.  Apenas tubo tiempo de dar a su esposo un beso de despedida, sonriendo, sin decir una palabra.  Luego, sus largas pestañas, como velos de luto, descendieron sobre la hermosa noche de sus ojos.
   El día sin nombre había pasado.
   Cerca del mediodía, el conde D’Athol, después de la horrible ceremonia en el panteón familiar, despidió en el cementerio al enlutado cortejo.  Luego, encerrándose solo con la amortajada, entre los cuatro muros de mármol, cerro la puerta de hierro del mausoleo.  Ante el ataúd, se quemaba incienso en un trípode; una corona luminosa de candiles rodeaba la cabezo de la joven difunta.
   Él, de pie, ensimismado, con el único sentimiento de una ternura sin esperanza, había permanecido allí todo el día.  Hacía las seis de la tarde, en medio del crepúsculo, salió del lugar sagrado. Cerrando el sepulcro, arrancó de la cerradura la llave de plata, y alzándose sobre el último escalón del umbral, la dejó caer en el interior del mausoleo.  La había lanzado sobre las baldosas interiores a través del trébol que coronaba el pórtico.  ¿Por qué lo había hecho?... De seguro, luego de una decisión misteriosa de no regresar jamás.
   Y ahora él volvía a ver la viuda habitación.
   La ventana, tras los enormes cortinajes de cachemira malva con brocados de oro, estaba abierta, un último rayo vespertino iluminaba, en un marco de madera antigua, el gran retrato de la difunta.  El conde miró a su alrededor, el vestido echado la noche anterior sobre el sillón; encima de la chimenea, las joyas, el collar de perlas, el abanico a medio cerrar, los pesados frascos de perfume que ella no volvería a respirar.  Sobre la cama de ébano y de sinuosas columnas, permaneció derrotado, junto a la almohada en donde todavía podía verse la huella de la cabeza adorada y divina entre los encajes.   Advirtió el pañuelo enrojecido por las gotas de sangre en el que su joven alma había alentado por un instante; el piano abierto sosteniendo una melodía para siempre inacabada; las flores indias recogidas por ella en el invernadero, morían dentro de los viejos floreros de Sajonia; y, al pie de la cama, sobre una piel negra, las pequeñas chinelas de terciopelo en las que brillaba, bordada en perlas una risueña divisa de Vera: Quien verá a Vera la amará. ¡Ayer en la mañana los pies desnudos de la bien armada jugaban con ellas, besados a cada paso por la pluma de cisne!  Y ahí, ahí en la sombra, el péndulo, al cual le había quitado el resorte para que no tocara nunca otra hora más.
   ¡Ella se había ido!...  ¿Adónde?...  ¿Vivir ahora? ¿Para qué?... era imposible, absurdo.
   Y el Conde se sumergía en extraños pensamientos.  Evocaba su vida pasada.  Seis meses habían transcurrido desde la boda.  ¿No fue en el extranjero, durante un baile de embajada, cuando la vio por primera vez?... Sí.  Ese instante resucitaba frente a sus ojos, nítido.  Ella se le aparecía radiante.  Esa noche, sus miradas se encontraron.  Ellos se reconocieron íntimamente de la misma naturaleza, para amarse por siempre.
   Las conversaciones decepcionantes, las reiteradas sonrisas, las insinuaciones, todas las dificultades que suscita el mundo para retrasar la inevitable felicidad de aquellos que se pertenecen, desaparecieron ante la tranquila certeza que en ese mimo instante tuvieron el uno del otro.
   Vera, hastiada de esas sosas ceremonias, del galanteo con que la asediaban, había ido a su encuentro a la primera oportunidad, simplificando así, de manera augusta, los banales trámites en que se pierde el precioso tiempo de la vida.
   ¡Desde las primeras palabras, las vanas apreciaciones de los galanes ignorados se le antojaron un vuelo de pájaros nocturnos entrando en las tinieblas! ¡Qué sonrisas cambiaron!  ¡Qué inefables abrazos!
   Sin embargo, su naturaleza era en verdad de las más extrañas. E  eran dos seres dotados de maravillosos sentidos, pero exclusivamente terrestres. Las sensaciones se prolongaban en ellos con una inquietante intensidad. Se olvidaban de sí mismos a fuerza de experimentarlas.   Por el contrario, ciertas ideas, las del alma, por ejemplo la del infinito, la de Dios mismo, estaban como veladas a su entendimiento. La fe de un gran número de gente en las cosas sobrenaturales no era para ellos sino un tema de vagos asombros; carta sellada de la que no se preocupaban, no teniendo calidad para condenar o justificar. Así reconociendo que el mundo les era ajeno, se habían aislado, poco tiempo después de su unión, en ese viejo y sombrío palacete, donde el espeso de los jardines amortiguaba los ruidos venidos del exterior.
   Ahí los dos amantes se sumergieron en el océano de los goces lánguidos y perversos en los que el espíritu se mezcla con la carne misteriosa.
   Agotaron la violencia de los deseos, los estremecimientos y las ternuras locas. Hicieron una palpitación de sus seres. En ellos el espíritu se hendía de tal modo en el cuerpo que sus formas les parecían intelectuales y los besos, como mallas ardientes, los encadenaban en una fusión ideal. ¡Qué prolongado éxtasis! De pronto se rompía el encanto; el terrible accidente los desunía; sus brazos se habían separado. ¿Qué sombra le había arrebatado su alma de los violoncelos desaparece con el sonido de una cuerda que se rompe?
   Pasaron horas.
   Miraba por la ventana cómo la noche avanzaba por el cielo, y la noche le parecía personal; la imaginaba como a una reina marchando melancólicamente al exilio, y el broche de diamantes de túnica de duelo, Venus, sola, brillaba por encima de los árboles, perdida en la profundidad del azul.
   -Es Vera- pensó.
    A este nombre, pronunciado en voz baja, se estremeció como hombre que se despierta; luego, irguiéndose, miró en torno suyo.
   Ahora los objetos de la habitación estaban iluminados por una luz imprecisa, la de una lámpara que azulaba las tinieblas y que de noche, desde lo alto del firmamento, hacía aparecer aquí como otra estrella. Era la veladora, con aroma a incienso, de un ícono, reliquia familiar de Vera. El tríptico, de una vieja madera preciosa, estaba suspendido por una estantería rusa entre el espejo y el cuadro. Un reflejo dorado caía vacilante desde su interior sobre le collar entre las joyas de la chimenea.
   El nimbo de la Madona vestida de azul cielo, brillaba rosáceo por efecto de la cruz bizantina, cuyas finas y rojas líneas, fundidas en el reflejo, sombreaban con un tinte de sangre el oriente alumbrado de las perlas. Desde u infancia, Vera admiraba, con sus grandes ojos, el rostro maternal y puro de la hereditaria Madona, y al no consagrarle otra cosa que un supersticioso amor, se lo ofrecía a veces, ingenua, pensativamente, cuando pasaba ante la veladora.
   El conde, ante su visión, conmovido por dolorosos recuerdos hasta lo más secreto de su alma, se levantó, sopló rápidamente la luz santa, y a tientas, en la oscuridad, extendió la mano hacia un cordón, y llamó.
   Apareció un sirviente: era un viejo vestido de negro; llevaba una lámpara, que colocó junto al retrato de la condesa. Cuando se volvió, sintió un temblor de supersticioso terror al ver a su señor de pie, sonriente, como si nada hubiese pasado.
   -Raymond- dijo tranquilamente el conde-, esta noche la condesa y yo estamos agotados; sirve la cena a las diez. Hemos resuelto voluntariamente aislarnos aún más desde mañana. Ninguno de los sirvientes, excepto tú, debe pasar la noche en el palacete. Les entregarás el sueldo de tres años y que se retiren. Luego cerrarás el portal, encenderás las lámparas de abajo, en el comedor; tu nos bastarás. A partir de hoy no recibiremos a nadie.
   El viejo temblaba y lo miraba atento.
   El conde encendió un cigarro y salió a los jardines.
   Al principio, el sirviente pensó que el dolor, demasiado profundo y desesperado, había trastornado el espíritu de su amo. Lo conocía desde su infancia; comprendió en seguida que le choque de un despertar brusco podría ser fatal para el sonámbulo. Su deber, debía ser respetar ese secreto.
   Bajó la cabeza. ¿Una complicidad consagrada a ese religioso ensueño? ¿Obedecer?... ¿Continuar sirviéndole sin tomar en cuenta la Muerte? ¡Qué extraña idea!... ¿Soportaría toda una noche?... Mañana, mañana... ¡Ah! ¿Quién sabe?...¡Quizá!... ¡Extraordinario proyecto, después de todo!... ¿Con qué derecho reflexionaba?...
   Salió de la habitación, ejecutó las órdenes al pie de la letra y, aquella misma noche, la insólita existencia comenzó.
   Se trataba de crear una ilusión terrible.
   La torpeza de los primeros días desapareció rápidamente. Raymond, primero con estupor, después con una especie de cortesía y de ternura, se las había ingeniado tan hábilmente en parecer natural, que no habían transcurrido tres semanas cuando se sintió, por momentos, engañado por su buena voluntad. ¡La verdad oculta palidecía! A veces experimentaba una especie de vértigo, y tenía necesidad de decirse que la condesa en realidad estaba muerta. Se tomaba en serio ese juego fúnebre y olvidaba a cada instante la realidad. Muy pronto necesitó más de una reflexión para convencerse. Vio que terminaría por abandonarse al peligroso magnetismo con el que el conde impregnaba poco a poco la atmósfera que los rodeaba.
   Tenía miedo, un miedo suave e indeciso.
   En efecto, ¡D’Athol vivía en la absoluta inconsciencia de la muerte de su amada! No podía sino encontrarla siempre presente; hasta tal punto la forma de la joven se mezclaba con la suya. Algunas veces, en un banco del jardín, los días de sol, leía en voz alta las poesías que a ella le gustaban; otras, al caer la noche, junto al fuego, las dos tazas de té en el velador, charlaba con la sonriente ilusión sentada, a sus ojos, en el otro sillón.
   Transcurrieron rápido los días, las noches, ls semanas. Ni uno ni otro sabían lo que estaban haciendo. Frecuentemente ocurrían fenómenos singulares, en los que era difícil saber en qué punto lo imaginario y lo real se diferenciaban. Una presencia flotaba en el aire; una forma se esforzaba por aparecer, por hacerse visible en un espacio que se había hecho indefinible. D’Athol experimentaba una doble vida, como un iluminado. Un rostro dulce y pálido, entrevisto como un relámpago, instantáneo como un abrir y cerrar de ojos; un débil acorde súbitamente interpretado al piano; un beso que le cerraba los labios en el momento en que iba a hablar; afinidades de pensamientos femeninos de pronto se le ocurrían como respuesta a lo que decía; sentía en su ser un desdoblamiento como inmerso en una niebla fluida, el perfume vertiginosamente dulce de su amada junto a él; y por la noche, entre la vigilia y el sueño, palabras oídas en voz muy baja; todo la advertía. ¡Era una negación a la Muerte, elevada por fin a una potencia desconocida! Una vez, D’Athol la vio y l sintió tan cerca de sí, que la tomo en sus brazos; pero ese movimiento la disipó.
   -Pequeña- murmuró sonriendo.
   Y se volvió a dormir como enamorado enojado con su amante, feliz y soñolienta.
   El día de su cumpleaños, como broma, puso una siempreviva en el ramo de flores que dejó en la almohada de Vera.
   -Ya que se cree muerta...- dijo.
   Gracias a la profunda y todopoderosa voluntad del conde D’Athol, quien, a fuerza de amor, forjaba la vida y la presencia de su esposa en el palacete solitario, esa existencia había terminado por cobrar un sombrío encanto. El mismo Raymond no sufría ningún espanto, habituado gradualmente a esas impresiones.
   Un vestido de terciopelo negro percibido en el recodo de un pasillo; una voz risueña que le llamaba en el salón; el toque de la campanilla por la mañana, al despertarse, como antaño; todo esto se le había hecho familiar. Se hubiera podido decir que la muerta jugaba a hacerse invisible, como una niña. ¡Ella se sentía amada! Era muy natural.
   Pasó un año.
   La tarde de aniversario, el conde, sentado junto al fuego en la habitación de Vera, acababa de leerle un cuento florentino: “Calímaco”. Cerró el libro. Después, sirviéndole té, dijo: 
   -Douschka, ¿te acuerdas del Valle de las rosas, de las orillas del Lahn, del castillo de las Cuatro Torres?... ¿No te los ha recordado esta historia?
   Se levantó y, en el espejo azulado, se vio más pálido que de costumbre. Tomó un brazalete de perlas y las observó detenidamente. ¿No se las había quitado Vera hacía un momento, antes de desvestirse? Las perlas estaban tibias todavía y su oriente era más suave, como por el calor de su piel. ¡Y el ópalo del collar siberiano que amaba el bello seno de Vera hasta palidecer mórbidamente en su montura de oro cuando la joven lo olvidaba algún tiempo! Antaño la condesa amaba por eso a la piedra fiel... Esa tarde el ópalo brillaba como si ella acabara de quitárselo y como si el exquisito magnetismo de la bella difunta lo penetrara todavía. Dejando el collar y la piedra preciosa, el conde tocó por azar el pañuelo batista, cuyas gotas de sangre estaban húmedas y rojas como claveles sobre la nieve...
   En el piano, ¿quién había vuelto la página final de la antigua melodía? ¡Si la veladora del ícono había vuelto a encenderse! Sí, su llama dorada iluminaba místicamente el rostro con los ojos cerrados de la Madona . Y esas flores indias, recientemente recogidas, que se desmayaban en los viejos floreros de Sajonia, ¿qué mano venía de colocarlas? La habitación parecía alegre y dotada de vida, de una manera más significativa e intensa que de costumbre. ¡Pero ya nada podía sorprender al conde! Todo le parecía tan normal, que no prestó atención siquiera que sonaba la hora en el reloj parado desde hacía un año. Se hubiera dicho que desde el fondo de las tinieblas, la condesa Vera se esforzaba adorablemente por volver a aquella habitación embalsamada por su recuerdo. ¡Había dejado en ella tanto de sí misma! Todo cuanto había constituido su existencia la atraía. En aquel cuarto flotaba su encanto; las violencias desencadenadas por la voluntad de su esposo sin duda habían desatado los vínculos débiles de lo invisible.
   Se le necesitaba ahí. Estaba ahí todo lo que amaba.
   Deseaba venir a sonreírse una vez más ante el espejo misterioso, donde tantas había admirado su rostro de lis. La dulce muerta, allá abajo, se había estremecido entre las violetas, bajo las lámparas apagadas; la divina muerta había temblado sola en su tumba, mirando la llave de plata arrojada sobre las baldosas. ¡También ella quería regresar con él! Y su voluntad se perdía en la idea del incienso y del aislamiento. La Muerte no es una circunstancia definitiva sino para quienes esperan el cielo; pero la Muerte, el Cielo y la Vida, ¿todo eso no eran para ella los abrazos de ambos? El beso solitario de su esposo atraía sus labios en la sombra. Y el antiguo sonido de las melodías, las palabras embriagadas de antaño, las telas que cubrían su cuerpo y guardaban su perfume, esas piedras mágicas que la querían con oscura simpatía, y, sobre todo, la enorme y absoluta impresión de su presencia, opinión compartida finalmente por las cosas mismas, todo la llamaba ahí, la atraía ahí desde hacía tanto tiempo y tan insensiblemente que, curada al fin de la Muerte, ¡sólo faltaba Ella!
   ¡Ah! ¡Las ideas son seres vivos!... El conde había dibujado en el aire la forma de su amor, y era preciso que el trazo se completara con el único ser que le era homogéneo; de lo contrario, el Universo se hubiera desplomado. En ese momento tuvo la impresión definitiva, simple, absoluta, de que ella tenía que estar ahí, en la habitación. Estaba tan seguro de ello como de su propia existencia, y todas las cosas que le rodeaban estaban colmadas de esa seguridad. ¡Se veía! Y como sólo faltaba Vera misma, palpable, visible, era preciso que ella apareciera ahí y que el gran Sueño de Vida y de la Muerte entreabriese por un instante sus puertas infinitas. ¡EL camino de la resurrección era enviado hasta ella por la fe! Un fresco estallido de risa musical iluminó con su alegría el lecho nupcial; el conde se volvió. Y ahí, ante sus ojos, hecha de voluntad y recuerdo, acordada en la almohada de encajes, sosteniendo con una mano sus pesados cabellos negros, la boca deliciosamente entreabierta en una sonrisa llena de voluptuosidades, bella hasta enloquecer, la condesa Vera, todavía un poco adormecida, lo miraba.
   -¡Roger!...- dijo con voz lejana.
   Se acercó a ella. ¡Sus labios se unieron con gozo divino, olvidadizo, inmortal!
   Y entonces advirtieron que en realidad no eran sino un solo ser.
   Las horas rozaron con un extraño vuelo aquel éxtasis donde se unían por vez primera, la tierra y el cielo.
   De pronto el conde D’Athol se estremeció conmovido por una reminiscencia fatal.
   -¡Ah! ¡Ahora recuerdo!...- dijo -¿Qué me sucede? ¡Pero si estás muerta!
   Al pronunciar estas palabras, la mística veladora del ícono se apagó. La pálida luz de la mañana, lluviosa y gris, penetró en la habitación por los cortinajes. Las velas palidecieron hasta apagarse, dejando una humareda acre; el fuego desapareció bajo una capa de cenizas tibias; las flores se marchitaron en un instante; el péndulo del reloj retornó a su inmovilidad. La certidumbre de los objetos desapareció súbitamente. El ópalo, muerto, ya no brillaba; las gotas de sangre se habían secado en el pañuelo de batista; y entre los brazos desesperados que querían en vano retenerla, la ardiente y blanca visión entró en el aire y desapareció. Un débil suspiro de adiós, lejano, llegó hasta el alma de Roger. El conde se irguió; acababa de darse cuenta de su soledad. El sueño se disolvió de golpe; había roto el magnético hilo de su radiante trama con una sola palabra. Ahora la atmósfera estaba colmada de difuntos.
   Como lágrimas de vidrio, agrupadas ilógicamente, tan sólidas que un golpe sobre su parte más ancha no las rompería, pero que rápidamente se convierten en polvo si se les golpea por su extremo más fino, todo se había desvanecido.
   .¡Oh!- murmuró -. ¡Todo ha terminado! ¡Perdida y sola! Ahora, ¿cuál es el camino para regresar? ¡Indícame la senda que puede conducirme a ti!
   De repente, como respuesta, un objeto brillante cayó del lecho nupcial, sobre la piel negra, con ruido metálico. Un rayo del horrible día lo inspiró... El abandonado se inclinó para recoger el objeto, y una sonrisa sublime iluminó su rostro al reconocerlo: era la llave del mausoleo.

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Una de las costumbres que adopte por culpa del pesado tránsito vehicular de las noches, es la de escuchar podcasts en el carro, durante el trayecto del trabajo a casa. Pero cuando estos ya no fueron suficiente busque más alternativas y encontré los audiolibros. !Otro pinche mundo¡. La costumbre de leer y a veces volver a leer lo leído y toda esa imaginación a tope, ahora con  los audiolibros todo es movimiento e imaginación.
Con los audiolibros, es escuchar la voz de alguien, leyendo, mientras un wey te echa las luces o a webo se quiere meter a tu carril. Pero esas cosas dejan de tener importancia y sólo le dejas pasar, y sonríes pensando "que te den un latigazo neurónico por el trasero", haciendo referencia a los látigos que usan en las novelas de Asimov.
Ya que mencione a Asimov, es de los autores de las novelas que transforme a audiolibros con un software mas o menos bueno. La voz se escucha sintética pero entretiene con las narraciones. 
Uno de los temas que expuse en mi clase de inteligencia artificial fue el tratamiento de lenguaje natural, tema que coincide con la transformación de los libros a voz y también con las mismas novelas de Asimov.
Particularmente las que tratan de robots, como Madre tierra, Bóvedas de acero, El sol desnudo, y otras más. A lo que voy es que se narran historias donde algunos de los protagonistas son robots, que por seguridad y cultura siguen las tres leyes de la robótica: 
Primera Ley: un robot no puede dañar a un ser humano, o, por inacción, permitir que un ser humano llegue a ser lastimado. 
Segunda Ley: un robot debe obedecer las órdenes dadas por un ser humano, excepto cuando tales órdenes entren en conflicto con la Primera Ley. 
Tercera Ley: un robot debe proteger su propia existencia mientras dicha protección no entre en conflicto con la Primera o Segunda Ley.
Después de leerlas y entender los ejemplos y situaciones que pasan en las historias, uno ya empieza a comprender como funcionan y porque tanto problema y que es lo que hace interesantes a dichas novelas. Como decía, ya después de varias novelas de Asimov y lo de la clase de inteligencia artificial, uno comienza a razonar y concluir que esos robots son extremadamente buenos. Como lo es la primera Ley, el robot debe de entender el significado de cada palabra y de la oración completa debe entender si significado y contexto con la gente con que convive. Es decir que esta súper recontra cabrón crear un software de tratamiento de lenguaje natural para que una máquina entienda y aplique tan sencilla oración. Bueno hay que tener en cuenta que actualmente no se tiene a disposición un cerebro positrónico. 
Suponiendo que para esas tres leyes se cambie la palabra robot por persona y humano por perro, las tres leyes serían extremadamente complejas para que una persona las entienda y las pueda aplicar. Conclusión: esta cabrón eso de que un robot entienda las tres leyes y las aplique.
Esto me hizo recordar que a mis alumnos les costo un webo programar un analizador léxico, y eso que han demostrado ser buenos para la computación. 
Como cultura general es que un analizador léxico es  el elemento más sencillo del tratamiento de lenguaje natural.
No he dicho que eso de que un robot comprenda las tres leyes es imposible, pero para hacerlo posible será necesario esperar a que se tenga un procesador con procesamiento paralelo y un sistema de base de datos muy muy grande que en conjunto podríamos llamar un cerebro positrónico.
Yaljá