viernes, 24 de agosto de 2012

Paseo por la vida

Desde las alturas puedo observar la vida.
Veo los detalles.
Veo los sentimientos.
Veo el alma de la gente como brilla, como se apaga y renace con dulce inocencia.
Bajo del cielo, y me acomodo en las alturas de una torre de una iglesia. A mi lado me acompaña una cruz de piedra fría y sin esencia.
El viento frío rasga mi rostro y sonrío. Una sonrisa burlona y descarada.
Los pensamientos son variados y vanos. Dinero, posición, lujuria. Pensamientos pecaminosos y sin sentido.
Los niños es otro asunto, inocentes, sin preocupaciones. Sus pensamientos son felices, su corazón es feliz, su alma está llena de vida. Benditos niños.
Sólo espero a los elegidos. Que sus vidas sin sentido sean mías. Pronto serán míos, serán míos sus rencores, sus tristezas y remordimientos. Serán alimento de los perros y les convertiré en seres con inocencia infinita. Seres felices.
Yaljá

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