Veo los detalles.
Veo los sentimientos.
Veo el alma de la gente como brilla, como se apaga y renace con dulce inocencia.
Bajo del cielo, y me acomodo en las alturas de una torre de una iglesia. A mi lado me acompaña una cruz de piedra fría y sin esencia.
El viento frío rasga mi rostro y sonrío. Una sonrisa burlona y descarada.
Los pensamientos son variados y vanos. Dinero, posición, lujuria. Pensamientos pecaminosos y sin sentido.
Los niños es otro asunto, inocentes, sin preocupaciones. Sus pensamientos son felices, su corazón es feliz, su alma está llena de vida. Benditos niños.
Sólo espero a los elegidos. Que sus vidas sin sentido sean mías. Pronto serán míos, serán míos sus rencores, sus tristezas y remordimientos. Serán alimento de los perros y les convertiré en seres con inocencia infinita. Seres felices.
Yaljá
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