martes, 31 de julio de 2012

Viaje celestial

Aguas cristalinas en movimiento por el viento cálido. Boca arriba yace tranquilamente en un sueño sublime. Sus labios rojos y carnosos esperan un beso de esperanza. Sus ojos miran la negrura del infinito tras los párpados. El movimiento de las olas pierden y diluyen su sangre. Viaje sin retorno en una cama celestial.
Yaljá

La cruz y el cuervo

Sobre una lapida de cruz un cuervo más negro que mis ojos picotea sin cesar la piedra.
Frente a la lapida estoy arrodillado y agachado. Tapo mis oídos para no escuchar esos temibles graznidos y picoteos.
Más cuervos se acercan y cantan su desprecio por mi. A cada sonido aprieto más mis párpados y muecas de dolor aparecen. Mis alas están dañadas. Nunca podrán llevarme al cielo otra vez.
Mis ojos ya no están. Huecos vacíos y negros les remplazan.
Sepultados están mis recuerdos y sentimientos. Muertos yacen bajo mis pies. Mi vida eterna es mi futuro.
Yaljá

miércoles, 11 de julio de 2012

La caída del cuervo

... desde el nido del cuervo se contempla un horizonte oscuro, nubes cargadas de lluvia. Un mar poderoso descargando su majestuosidad contra la playa con rugidos infinitos.
La lluvia cae sin tregua con resplandores estruendosos que abren la oscuridad y dejan ver las furiosas olas.
40, 50 metros hasta las afiladas rocas. Veo el vacío, veo mi naturaleza desde la orilla del nido. Mi cuerpo húmedo se balancea en pequeños movimientos. Cierro los ojos y me dejo caer.
El viento de lluvia acaricia mi piel en la caída. Me acerco rápidamente a las rocas que me esperan para alimentarse de mi sangre.
En el último momento abro mis negras alas que me jalan hacia el cielo. Planeo y gano altura. Me dirijo a mar abierto, tal vez a un par de semanas de viaje. Pero siempre con la mirada al horizonte, hacia el mar. Siempre en el aire.
Yaljá

domingo, 1 de julio de 2012

de sueños

Una descarga de desesperación contenida en la bebida que es el pasaporte a la inconsciencia. Los sentidos se nublan tanto como la razón.
El viaje comienza.
Ningunas alas. Ningún cielo.
Solo la negrura de los sueños.
De pronto, el despertar. Una esquina, son las calles de una ciudad, no hay personas a la vista pero ahí están. Se sienten.
Se mira las manos y son traslúcidas. Es invisible. Una niña pequeña se acerca, extiende la mano para alcanzarle y ella hace lo mismo.
Con su pequeña mano le toma su dedo indice, trasparente y frío.
Su expresión es de alivio,pero no dura mucho. La niña le dice "estas muerto".
Yaljá