domingo, 1 de julio de 2012

de sueños

Una descarga de desesperación contenida en la bebida que es el pasaporte a la inconsciencia. Los sentidos se nublan tanto como la razón.
El viaje comienza.
Ningunas alas. Ningún cielo.
Solo la negrura de los sueños.
De pronto, el despertar. Una esquina, son las calles de una ciudad, no hay personas a la vista pero ahí están. Se sienten.
Se mira las manos y son traslúcidas. Es invisible. Una niña pequeña se acerca, extiende la mano para alcanzarle y ella hace lo mismo.
Con su pequeña mano le toma su dedo indice, trasparente y frío.
Su expresión es de alivio,pero no dura mucho. La niña le dice "estas muerto".
Yaljá

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