El viaje comienza.
Ningunas alas. Ningún cielo.
Solo la negrura de los sueños.
De pronto, el despertar. Una esquina, son las calles de una ciudad, no hay personas a la vista pero ahí están. Se sienten.
Se mira las manos y son traslúcidas. Es invisible. Una niña pequeña se acerca, extiende la mano para alcanzarle y ella hace lo mismo.
Con su pequeña mano le toma su dedo indice, trasparente y frío.
Su expresión es de alivio,pero no dura mucho. La niña le dice "estas muerto".
Yaljá
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