Los pies desnudos tocan juguetonamente el agua complaciente y tibia. La noche le rodea en la luz plateada de la luna. Los reflejos en el agua le dominan. Aparecen uno aquí, otro allá.
Su mirada se pierde en el agua. Los días pasados se pierden a cada instante y el odio se desvanece en el tranquilo mar y se acerca a la locura.
Yaljá
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