Cuando uno ha vivido por mucho tiempo en un lugar, uno empieza a llamarle hogar. Conoces cada rincón de los cuartos, cada mueble. Vez como van apareciendo grietas o hasta manchas en las paredes. Restauras la casa y así se va manteniendo por mucho tiempo. Cuando inicias un cambio en tu vida y llegas a una casa, por lo general no hay muchos muebles, pocas cosas. Algunos recuerdos de tu vida pasada.
Va pasando el tiempo. Hay cosas que nos regalan. Hay cosas que compramos, souvenirs de viajes. Muchas cosas diferentes. Cada una va ocupando un espacio en esa casa y se va construyendo un hogar a base de recuerdos y momentos. Compras un libro, el mundo se expande y cambia un poquito como lo ves. Lo guardas en el librero. Pero sabes que ahí están determinadas ideas, en una parte de esa casa.
Cada que entras a la casa reconoces los recuerdos y le llamas hogar. Continuamente hay que renovar ese hogar, a veces solo regalando objetos, otras tirandolos porque han perdido su valor. Y continuamente llegan nuevos
Hay ocasiones que esos recuerdos no llegan a la casa y durante años no hay gran cosa. Solo los muebles solitarios sin un toque de recuerdos sin nada, pero aun así uno le llama hogar. Un hogar solitario y vacío. Pero a fin de cuentas, tu hogar.
Yaljá