Subes el volumen y empieza a lastimar los oídos, tal vez hasta provocar un dolor de cabeza, pero la melodía y el dolor te cubre y te protege de los fantasmas que te persiguen.
Sublime música que trata de curar y no lo logra, sólo adormece los temores y las pesadillas. Ritmos caóticos y veloces que retumban en la piel, acarician el alma negra de los desgraciados y calientan lo que queda del corazón. Riffs decadentes que cortan la piel. Cada nota es acorde con cada hilillo de sangre resbalando por la piel. Dolor que adormece los pensamientos y abotarga los sentidos.
El mundo es tan pequeño y solitario. Donde existe la música hiriente y gratificante. Que puede haber más allá, sólo vacío y más negrura. Algunas estrellas brillantes tan lejanas que ni la música les alcanza. Algunas han visitado el mundo, pero roban tus sueños y te abandonan.
Lujuriosa eternidad de notas armónicas en el tiempo. Nunca más.
Yaljá

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