Noches sin sueños, donde la locura está presente y las sombras bailan alrededor con gran frenesí. Los pensamientos van y vienen torturando la memoria. Dulces recuerdos de tiempos pasados que quedan como lapidas para recordar los fracasos.
Suave viento que baña el campo y quema mi piel sin piedad con sus aullidos salvajes y violentos. Lugar donde los fantasmas personales vagan y se burlan del mundo, danzan y queman sus voces.
Los segundos pasan tranquilamente y son marcados en cifras repetitivas y binarias para el mundo.
Los segundos se acumulan y suman minutos y a su vez horas. El tiempo no es nada ante los recuerdos que en la mente duran un minuto y en el mundo son horas. Realidad incoherente y sarcástica, burlona. Sólo una luz amarillenta y pálida rompe la negrura de la noche y cubre mi vida llena de lapidas y el anhelo de dormir y no despertar, ¡nunca más!.
Yaljá
