Cada movimiento que tu cerebro ordena y que tus manos no hacen, termina por desesperar. Esto es un indicio de que tu mente está atrofiada o poco entrenada para coordinar simples movimientos de tu cuerpo.
Pero con un poco de ensaño y paciencia, las neuronas se van conectando por si solas y los dedos responden cada vez con más rapidez y precisión.
La vista se conecta con reacciones que no son reflejos inconscientes, y esas reacciones son la coordinación con los dedos que hacen que tu puntaje aumenta. No solo el puntaje, sino también se incrementa la adicción. Hasta que en los dedos aparecen callos y te duelen las muñecas. Que adictivos son los juegos de consola.
Golpeas al oponente, golpeas la mesa junto a ti. El mundo a tu alrededor no existe, solo esos escenarios virtuales donde descargas tus emociones y tus habilidades.
Que buen ejercicio es el de los juegos, pero en exceso te hace descuidar otras actividades; y cuando esto pasa es tiempo de apagar la consola.
Y solo sueñas en manejar y transformarte en Yaljátor.
Yaljá

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