Un par de meses ya tenía planeado participar con un artículo en un congreso en Chihuahua. Los planes eran no hacer el viaje, así como siempre lo hago, mando a alguien para que lo exponga, pero bueno no esta de más salir un poco de la ciudad a lugares desconocidos (claro, por mi) y dejar a un lado el trabajo cotidiano.
Como era de esperarse aceptaron el artículo y un mes antes reserve hotel y compre los boletos de avión, está de weba el viaje en camión.
Todo iba normal hasta un par de días antes de la salida, son sensaciones de que “ ya es hora”. Eso me pone un poco “inquieto”, y un día antes, por la noche, prepare mi maleta. Muda de ropa para 3 días y siempre con la inquietud de “¿Se me olvida algo?”. Finalmente no se me ha olvidado nada. Mis planes los seguí tal cual, lo cual creo que es de mis cualidades, la planeación de cosas. Total que el día de la salida, llegamos al aeropuerto con dos horas de anticipación, casi exactas, tampoco soy tan mamila para que sea exacto y preciso. Documente y la espera fue comiendo una ensalada con mucho queso y un Tom Colins (mi bebida favorita).
La puerta de salida no estaba definida así que nos pidieron que media hora antes de la salida estuviéramos en la sala M, obvio M de mamila.
Al pasar la puerta para las salidas hay mucha revisión, y resulta que la puerta sonó y yo ya sin monedas, llaves , o sea, nada metálico, total que me pasaron el detector y por todos lados sonaba. El vigilante se aprovecho, ¿y bueno que es tantito?
Apareció cual era la puerta de salida o entrada al avión, como se quiera ver. Los primeros en subir fueron los de asientos premier. Lo mismo que en el cine, entran primero los weyes con tarjeta dorada.
Asiento 10B, a la altura de las turbinas y a la izquierda. Primer pensamiento: Nos damos en la madre, explota esto y estoy en primera fila para la rostizada.
Ya dentro del avión llego esa sensación de nostalgia por dejar por unos días el lugar donde ocurre mi vida. Es la sensación de conocer nuevos lugares, nuevas personas, del simple hecho de viajar en avión. Será la sensación de estar tan atado a una ciudad.
Los pensamientos mientras ocurren el viaje van al pasado, van a los viajes anteriores, las cosas que gustaron y las que se olvidan a voluntad.
Al llegar trato de adivinar cual será el olor de la ciudad, será seco húmedo, frío, que sensación da. ¿Cómo es la gente?
Nada decepciona pues todo es nuevo y lo que queda es adaptarse a todo.
Yaljá

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