miércoles, 4 de abril de 2012


Una de las costumbres que adopte por culpa del pesado tránsito vehicular de las noches, es la de escuchar podcasts en el carro, durante el trayecto del trabajo a casa. Pero cuando estos ya no fueron suficiente busque más alternativas y encontré los audiolibros. !Otro pinche mundo¡. La costumbre de leer y a veces volver a leer lo leído y toda esa imaginación a tope, ahora con  los audiolibros todo es movimiento e imaginación.
Con los audiolibros, es escuchar la voz de alguien, leyendo, mientras un wey te echa las luces o a webo se quiere meter a tu carril. Pero esas cosas dejan de tener importancia y sólo le dejas pasar, y sonríes pensando "que te den un latigazo neurónico por el trasero", haciendo referencia a los látigos que usan en las novelas de Asimov.
Ya que mencione a Asimov, es de los autores de las novelas que transforme a audiolibros con un software mas o menos bueno. La voz se escucha sintética pero entretiene con las narraciones. 
Uno de los temas que expuse en mi clase de inteligencia artificial fue el tratamiento de lenguaje natural, tema que coincide con la transformación de los libros a voz y también con las mismas novelas de Asimov.
Particularmente las que tratan de robots, como Madre tierra, Bóvedas de acero, El sol desnudo, y otras más. A lo que voy es que se narran historias donde algunos de los protagonistas son robots, que por seguridad y cultura siguen las tres leyes de la robótica: 
Primera Ley: un robot no puede dañar a un ser humano, o, por inacción, permitir que un ser humano llegue a ser lastimado. 
Segunda Ley: un robot debe obedecer las órdenes dadas por un ser humano, excepto cuando tales órdenes entren en conflicto con la Primera Ley. 
Tercera Ley: un robot debe proteger su propia existencia mientras dicha protección no entre en conflicto con la Primera o Segunda Ley.
Después de leerlas y entender los ejemplos y situaciones que pasan en las historias, uno ya empieza a comprender como funcionan y porque tanto problema y que es lo que hace interesantes a dichas novelas. Como decía, ya después de varias novelas de Asimov y lo de la clase de inteligencia artificial, uno comienza a razonar y concluir que esos robots son extremadamente buenos. Como lo es la primera Ley, el robot debe de entender el significado de cada palabra y de la oración completa debe entender si significado y contexto con la gente con que convive. Es decir que esta súper recontra cabrón crear un software de tratamiento de lenguaje natural para que una máquina entienda y aplique tan sencilla oración. Bueno hay que tener en cuenta que actualmente no se tiene a disposición un cerebro positrónico. 
Suponiendo que para esas tres leyes se cambie la palabra robot por persona y humano por perro, las tres leyes serían extremadamente complejas para que una persona las entienda y las pueda aplicar. Conclusión: esta cabrón eso de que un robot entienda las tres leyes y las aplique.
Esto me hizo recordar que a mis alumnos les costo un webo programar un analizador léxico, y eso que han demostrado ser buenos para la computación. 
Como cultura general es que un analizador léxico es  el elemento más sencillo del tratamiento de lenguaje natural.
No he dicho que eso de que un robot comprenda las tres leyes es imposible, pero para hacerlo posible será necesario esperar a que se tenga un procesador con procesamiento paralelo y un sistema de base de datos muy muy grande que en conjunto podríamos llamar un cerebro positrónico.
Yaljá

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