Su compañía alejo la soledad y sus ojos oscuros penetraron el alma, dejandola desnuda y pura.
Pero el vacío no desapareció, se hizo soportable. Las heridas físicas sanan lentamente, dejando cicatrices de abandono.
Divino ser entre humanos crueles y traicioneros. A veces como víctimas, a veces como viles. Pero siempre su tierna sonrisa.
Yaljá
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