lunes, 7 de mayo de 2012

Performance

En algún lugar y en algún tiempo próximamente lejano, buscando un lugar nuevo para cenar. Cerrado, demasiada gente, para chochos, demasiado nice, tacos (ah no mames como que tacos, si me gustan pero no es el momento), en resumen puro lugar que no atrae para cenar. Todos esos lugares son comunes, sin diferencias, bueno tal vez sólo el lugar.
Después de varias vueltas por ahí, la resignación a cenar en un lugar común había surgido. Así que, ¿Dónde cenar? ahí, un pinche lugar chiquito, con una entrada y escaleras hacia abajo, un par de mesas en la entrada con weyes y una vieja que parecían muy divertidos. Pues ahí.
Ya que nos acercamos, un lugar chiquito como siete mesas pequeñas en su interior. mucha gente parada y platicando pero al fondo una mesa libre. Pues va.
Todo empezó a parecer interesante. La vieja de la mesa de afuera, tenía el pelo negro azulado. Un azul atractivo y diferente. Una argolla en su ceja, wooow.
Dentro, los weyes, mmm woow, pinches weyes locos, desde gente vestida de manera casual, hasta weyes medio darketos.
El mesero era un wey flaco, alto, de negro, botas hasta las rodillas, lleno de percing y muy amable el cabrón. Nos trae el menú, cosas sencillas pero diferente nombre y preparación. Pido una hamburguesa con queso y otras madres, ahh eso si sin carne. Su nombre: "hamburguesa escarabajo", utsss, pinche nombre raro.
De repente la vieja de la entrada se nos acerca, facciones finas y bonitas, como de 25 años, ahh eso si, ella también usa botas darketas. Ya cerca nos dice, que va a empezar el show y espera que no nos incomodemos. Creo que se da cuenta que buscábamos un lugar para cenar y no para presenciar shows. Más tarde deduzco que esa vieja es la dueña del lugar.
La música de fondo era, mm no recuerdo como se llamaba el grupo, pero era entre gótico, trash, melódico, new, ahhh una música deliciosamente sensual y agresiva.
Ya con todos estos antecedentes parece ser que escogimos de churro el lugar adecuado para cenar.
El ruido de fondo, las conversaciones y la música desaparecen. Todos los weyes se abren (incluyo a las viejas), aparecen un par de cámaras, y de repente un monologo, un wey vestido de manera informal, rodeado con una línea de alambre de púas, a cada paso lento rasgando su ropa y su piel. Coronado de espinas. Su monologo hablaba de la opresión de ideas. Un monologo de 10 minutos, una cantidad de ideas de opresión y libertad. Sangre y pasión por un arte underground. Y, ¿la cena? a la chingada la cena, que se enfríe, estamos ocupados.
Termina el monologo con movimientos bruscos y violentos que muestran la libertad a las ataduras sin importar la ropa o la sangre. Todo termina en aplausos y una gran sonrisa del wey.
woow eso fue algo fuera de lo común, bien ahora es nuestro restaurante favorito con nombre clave: vamos al performance.
No siempre había show, pero a veces fueron vídeos, otras veces juegos elaborados con sombras.
y no olvidare a la dueña con pelo azul  y sonrisa embriagadora.
Pinches recuerdos que solo atraen la melancolía de vidas pasadas.
Yaljá

2 comentarios:

  1. estas medio trastornado, solo la gente enferma alucina con cosas demoniacas, la gente como tu debería estar internada en un manicomio para hacerles una lobotomia, seguramente tu mama cuando naciste a era vieja por eso naciste pendejo

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    1. Orale! Entonces pensar y ser diferente a lo q tú crees es "estar pendejo". Supongo que debes ser un jodido fascista sin argumentos válidos para decirlo,pero bueno,por intolerantes como TÚ es que tenemos al país como está ;) Suerte en la vida fascita!

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