martes, 27 de marzo de 2012

La lluvia


La gente es muy predecible en los días de lluvia. Apenas inician esas gotitas y corren. Pareciera que el agua es un acido que quemara su piel, o tal vez temen que sus peinados y ropajes se arruinen.
Cuando recuerdo como sentir, no huyo de la lluvia. Simplemente disfruto la sensación. No es fácil percibir a cada gota impactandose contra la piel, pero es más agradable cuando esas pequeñas gotas de agua se convierten en hilos que se mueven en cada centímetro de pie, refrescando y acariciando.
No se diga, si hace un poco de viento, la sensación de los hilos de agua se incrementa y la piel se hace más sensible.
¿Podemos recordar cuando éramos niños y no nos importaba mojarnos bajo la lluvia?
Nos mojábamos por la inocencia y curiosidad de la edad. 
Ahora cuando se está bajo la lluvia y recuperamos una poca de inocencia, uno es feliz; son sensaciones tan especiales y uno recuerda que la vida no solo es trabajar y divertirse, es simplemente saberse vivo.
Yaljá

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