martes, 27 de marzo de 2012

Recordando al señor de los patos


Frecuentemente recuerdo al señor de los patos. Recuerdo que su carácter lo hacia ser una persona difícil pero a fin de cuentas noble. A veces no sabía como cortarle la platica y decirle que ya me tenía que ir. Las platicas eran amenas, de todo tipo de temas, desde la arquitectura hasta cosas irracionales y místicas. No se le daba la computación aunque se esforzara mucho, pero ni modo.
Nos tenía como a su familia cercana aunque los lazos eran de una larga amistad. En la parte trasera de su casa tenía un patio grande, con pasto bien cortado y mucha planta a su alrededor y en un tiempo tuvo patos, o gansos, eso no importa, para mi eran patos. Recuerdo a uno en especial, era café oscuro y se llamaba Chocorrol, era el más pequeño de todos y el más curioso.
De repente se asustaban y se escondían tras las plantas y era muy difícil volver a sacar de su escondrijo.
Eran como sus hijos, no eran para comer ni mucho menos, daban cierta alegría y vida a ese patio.
Compartíamos la pasión por las películas y los libros. Y ahora que lo pienso, dos años después de  haberse ido, ¿qué habrá sido de su extensa biblioteca de libros y películas? Seguramente su familia tiro todo. 
¿Los patos? esos los termino cuidando una amiga de él.
Sus últimos años se la paso enfermo, y le fue muy difícil. Al final murió en la soledad, pero se dice que uno nace solo y muere solo.
Yaljá

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